Cuando escucho la palabra perdón,
en una primera instancia me suena a perdonar a otros, pero me paro a pensar y
digo: también tenemos que perdonarnos a nosotros mismos en algunas ocasiones. Puede
que en el pasado hiciéramos algo de lo que ahora mismo nos arrepentimos, pero
también tenemos que pensar que en ese momento creímos que era lo correcto, ya
no podemos cambiarlo, lo que si podemos tratar de cambiar es la manera en la
que nos afecta hoy por hoy.
Siempre he pensado que perdonar y
olvidar son dos palabras que van unidas, las dos caras de una misma moneda. Pero
claro, esto es aplicable a situaciones en las que el dolor que ha provocado un
daño es menor, ya sea una riña con un amigo, un enfado conmigo mismo por no
haberlo dado todo en un examen, u otras tantas situaciones que pueden ser de la
vida cotidiana. Pero me paro a pensar y digo: ¿puede perdonar una madre al
asesino de su hija? Es una gran pregunta, que supongo que no tiene respuesta,
ya que no podemos generalizar, pues cada persona es un mundo y la manera de
reaccionar ante los males que nos ocurren es diferente en cada persona.
Supongo que el perdón supone un alivio, pues vivir recordando eso
que nos hace tanto daño nos hace no ser
nosotros mismos totalmente, pues siempre
está rondando en nuestra cabeza y no nos
deja vivir en paz y armonía. Aunque perdonar no sea una obligación legal, si lo
es moralmente desde mi punto de vista, aunque imagino que no en todas las
situaciones ni en todas las personas surja ese sentimiento de querer perdonar
lo que la otra persona hizo. El perdón puede ir formándose como hábito a lo
largo de nuestras vidas, para poder dejar nuestro ego a un lado, ya que aunque
haya enfocado el tema en cómo perdonar al otro, también es costoso en
ocasiones, olvidarnos de nuestro orgullo propio por un momento y pedir perdón
al otro por algo malo que hemos hecho.
Creo que las palabras perdón y
olvido están estrechamente relacionadas con la venganza. A lo largo de mi vida
he podido conocer a gente que se siente orgullosa de ser vengativa, la venganza
es una forma de darles su merecido, devolvérsela con la misma moneda, hacerles sentir lo que ellos
me han hecho sentir a mí. Pero en realidad, lo que eso hace es volver a abrir
la herida y agrandarla más. “El tiempo todo lo cura” solemos decir, aunque en
realidad el tiempo en sí no hace nada, lo que ocurre es que con el paso del
tiempo vemos el problema desde otra perspectiva y puede que nos deje de parecer
tan grave como parecía en un principio.
Buscando inspiración en algunas webs de internet,
he encontrado blogs donde se afirma que perdonar menoscaba la culpabilidad del
victimario, es decir, hace parecer que lo que hizo no fue tan grave. La verdad
es que no creo que sea así, simplemente veo que se reconoce la culpa de quien
lo hizo mal, pero todos cometemos errores en la vida, unos más graves que
otros, pero al fin y al cabo no podemos condenarnos entre nosotros eternamente,
la vida sigue, así que la mejor opción que contemplo es la de vivir en paz tras
haber perdonado, y con el tiempo se verá si lo podemos olvidar o no.
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