Allá por el año 1996, no hace
tanto en realidad, un invernal día 11 de marzo, a pesar de que tan sólo 8 años
más tarde ese mismo día querría ser olvidado por muchos, nací yo, Amaia Garriz Chaves. De origen español, y
nacida en Navarra, aunque mis abuelos nacieron en un pequeño pueblo en
Extremadura llamado “Fuente del maestre”, del que tantas divertidas anécdotas
he podido escuchar de mi abuela, y que cuando pienso que ya me las ha contado
todas, siempre hay alguna nueva que contar. Gracias a ella he podido descubrir
que cumplir años y envejecer no tiene por qué ser sinónimo de tristeza o
melancolía, sino que deberíamos aprender a vivir el momento y no preocuparnos
tanto por el mañana, disfrutar, reír, ser positivos, ayudar a los que queremos
y mirar siempre hacia adelante, cómo ella siempre ha hecho y hace día a día. Otra figura muy
importante en mi vida es mi madre, a pesar de que cuando era más pequeña no me
sentía tan cercana a ella; supongo que como todo adolescente que se ve más
reflejado en sus amigos que en sus padres y pretende ser independiente aunque
sea por sólo un rato. Hoy por hoy, le miro y digo: “para mí ella es mi modelo
de mujer luchadora, fuerte, y que puede con todo lo que la vida le ponga por medio” y soy consciente de que tenerlas a
ellas a mi lado me han hecho ser la persona que soy a día de hoy.
En mi tiempo libre me encanta
disfrutar de la música que es una de mis grandes pasiones, concretamente
cantar; no imagino mi vida sin música, la verdad. Por ello, no hace mucho
decidí inscribirme en un concurso de canto y para mí fue una experiencia inolvidable. Personalmente
creo que los sueños pueden permanecer eternamente como sueños, a no ser que
luchemos por ellos y los persigamos. Leer también me parece apasionante, puede
transportarte a otras épocas, otras formas de vida, sentirte totalmente
identificada con los personajes, dejar volar tu imaginación….
Llegó 2º de Bachiller y los
profesores ya empezaban a explicarnos más detalladamente qué carreras podríamos
elegir, tanto en la Universidad Pública, como la Privada, no por simple
amabilidad, sino más bien porque el año que viene ya empezaríamos la
universidad, a no ser que nos decantáramos más bien, por un estilo americano de hacer un año
sabático antes de convertirnos en universitarios, lo cual era bastante poco
probable; por tanto teníamos que ir haciéndonos una ligera idea a cerca del abanico
de opciones . Mi cabeza estaba hecha un lío y todavía la situación era más
graciosa cuando alguna compañera de clase me decía que ella ya tenía claro lo
“qué quería ser de mayor” desde pequeña. Impresionante. Eso sí que era tener las
cosas claras y lo demás son tonterías. Finalmente me decanté por estudiar
Magisterio y Pedagogía.Sí, Magisterio está claro lo qué es, pero puede que
todavía algún despistado pregunte qué es la Pedagogía exactamente. Y algunos
podrían decir: ¿por qué elegiste este
grado? Pues bien, porque considero que la educación es una de los medios más
poderosos que existen para conseguir
cambiar la sociedad y por ello me gustaría dedicarme a la educación en
un futuro próximo, además admiro profundamente a todos aquellos docentes que se
colocan cada día frente a su grupo de alumnos, sumado a otras muchas labores, a
pesar de que hoy en día parece que no se valora demasiado esta profesión, así
que ojala con el tiempo todos nosotros ayudemos a que esto cambie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario