A veces, tenemos la tendencia a
creer que si algo ocurre en nuestra
familia, por lógica, ocurrirá también en el resto de las mismas. Pero para bien
o para mal, esto no es así. Aunque las familias guardan similitudes entre sí, cada una de ellas es un mundo. La
familia es el primer vínculo afectivo que establecemos con personas cuando
llegamos al mundo. Nos quieren por ser tal y como somos y eso es lo bello de la unión familiar, el
amor incondicional que existe.La familia es nuestro punto de partida a través
del cual conocemos el mundo. Es nuestro apoyo, nos hace sentir seguros ante la
adversidad. Tristemente, esto no siempre ocurre, también hay casos de familias
que no aceptan a miembros de la misma, ya sea por su condición sexual,
ideología política o religiosa o por otros diversos motivos.
Un amigo mío es adoptado. Por lo
que me ha contado su infancia no fue del todo fácil y por terribles
circunstancias, su madre lo abandonó en la puerta de un hospital cuando tan
sólo era un bebé. Más adelante, fue acogido en un internado, en el mismo país
en el que había nacido, Bolivia. Años después, una familia española lo adoptó y
por ello tuvo que viajar hasta aquí, donde actualmente reside. Durante
prácticamente toda su infancia y parte de su adolescencia sufrió acoso por
parte de sus compañeros de colegio y en la actualidad ni siquiera conoce el
paradero de su madre. Le gustaría saber qué es de ella, pero cree que es muy
difícil poder averiguarlo ya que no sabe cómo se llama, y apenas sabe si
todavía vive. A lo largo de toda su
corta vida ha tenido muchos problemas de autoestima, no creía que él pudiera
llegar a ser alguien en la vida, nadie le había hecho sentir que era
importante, que valía la pena. Una vida llena de rechazos, inseguridades que
aún le pesan sobre su espalda. Preguntas que todavía ronda por su cabeza: ¿si
mi madre no me quiso, quién me va a querer?, o un miedo terrible que siente a
quedarse sólo en el mundo, a no ser capaz de crear una familia en un futuro.
Todos esos capítulos que forman
parte de su historia, no pueden ser arrancados de un plumazo así como así de su
cabeza. No le podemos decir: “bueno, trata de ser más seguro de ti mismo, o de
gustarte un poco más” No, eso lleva un
proceso. Desgraciadamente este chico ha sufrido unas carencias afectivas debido
a que no ha tenido a su familia biológica cerca entre otros motivos. Y
lamentablemente, la relación que mantiene con su familia adoptiva no es
demasiado estrecha.
Este tipo de historias trágicas
que desafortunadamente ocurren, nos hacen darnos cuenta de que tener una
familia es un regalo que tenemos y por el que tenemos que estar tremendamente
agradecidos. Como dice la canción, “el amor es una planta que se riega a
diario” así que, si tenemos ese gran tesoro, que es contar con una familia que
nos quiere y nos acepta como somos, tenemos que aprender a cuidarlo día a día,
y por supuesto conocer estas historias para poder darnos cuenta de la suerte
que tenemos.
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