domingo, 13 de noviembre de 2016

Los miedos son dudas no resueltas


Hace unas pocas semanas le pregunté a un amigo mío: ¿y tú a qué  tienes miedo? Él me miró un poco sorprendido y me dijo muy seguro de sí mismo: “Yo, a nada” y yo pensé para mis adentros “no me lo creo”. Soy de las personas que piensa que todos tenemos miedo a algo, ya sea a las arañas ,a los pájaros o  a algo más abstracto como la soledad o miedo a tener miedo, como dicen algunas de las preciosas frases que leemos a diario en Instagram.

Considero que  a lo largo de nuestros días es imposible que jamás salgamos de nuestra querida zona de confort y experimentemos ese nerviosismo, expectación hacia lo nuevo, o dicho de otra manera miedo hacia lo extraño. Da la sensación que da más seguridad aquello que consideramos próximo a nosotros, semejante, incluso podríamos decir normal. Pero la pregunta que me hago constantemente cuando alguien habla de algo normal es: ¿qué es en realidad normal? Sí, de acuerdo la propia palabra lo dice, lo que se considera norma o regla social, pero a mí la palabra normal me suena a alguien o algo que no quiere salirse de la habitual para pasar desapercibido y no resultar algo raro ante los demás. Por ello creo que deberíamos admirar más a aquellas personas que no les asusta ser diferentes, quieren serlo, y no mirarles como un bicho raro, sino tratar de conocerles.

Lo que más nos puede diferenciar entre nosotros a priori es nuestro estilo en la forma de vestir, a partir de ahí  nos hacemos una idea de cómo es la otra persona, aunque a veces nos equivoquemos soberanamente. A lo que me refiero con esto es que la primera impresión y la apariencia de una persona es lo primero  que observamos, y de ello hacemos uso muchas veces para creer que no tenemos nada que ver con esa persona, únicamente por el modo de vestir, lo cual es una pena. Puede que estemos cerrando puertas a conocer a alguien  excepcional por el mero hecho de que su apariencia es totalmente opuesta a la nuestra, por eso me encantaría vivir en un mundo en el que estuviéramos dispuestos  a conocer a personas de todo tipo, cualquier nacionalidad o  edad, porque desde mi punto de vista los estereotipos actualmente son bastante cerrados y muchas veces se quedan en prejuicios. Por ello otra vez quizá esté hablando de miedo, miedo a lo diferente.

Incluso a veces ocurre con temas controvertidos como tauromaquia, política o religión en los que personas se niegan rotundamente a escuchar la opinión del otro, a debatir. Creo que una de las características fundamentales de una persona rica intelectualmente es la escucha, y por ello como mínimo tenemos que escuchar lo que nos demás nos quieren decir y tratar de entenderles.Puedo llegar a entender que algunos jóvenes tengan opiniones radicales a cerca de diversos temas, pero eso no tienen que significar que no puedan escuchar la opinión del resto, ya que creo que es una de las manera de abrir la mente y tener una visión más global de la realidad.


De todas formas... ¿qué hay de malo en tener miedo a algo? El miedo nos hace ser más fuertes, esforzarnos para superar las adversidades y lo que nos asusta. Si todo en la vida nos pareciera cómodo y alcanzable, nuestro nivel de esfuerzo sería siempre el mismo, en cambio, al tener que hacer frente a nuevas situaciones y retos, nuestra actitud cambia.Así que no tengamos miedo a tener miedo, y si alguien alguna vez os pregunta si os asusta algo, pensad que no sois los únicos a los que les da miedo algo.

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