Hace unas pocas semanas le
pregunté a un amigo mío: ¿y tú a qué tienes miedo? Él me miró un poco sorprendido y
me dijo muy seguro de sí mismo: “Yo, a nada” y yo pensé para mis adentros “no
me lo creo”. Soy de las personas que piensa que todos tenemos miedo a algo, ya
sea a las arañas ,a los pájaros o a algo
más abstracto como la soledad o miedo a tener miedo, como dicen algunas de las
preciosas frases que leemos a diario en Instagram.
Considero que a lo largo de nuestros días es imposible que
jamás salgamos de nuestra querida zona de confort y experimentemos ese
nerviosismo, expectación hacia lo nuevo, o dicho de otra manera miedo hacia lo
extraño. Da la sensación que da más seguridad aquello que consideramos próximo
a nosotros, semejante, incluso podríamos decir normal. Pero la pregunta que me
hago constantemente cuando alguien habla de algo normal es: ¿qué es en realidad
normal? Sí, de acuerdo la propia palabra lo dice, lo que se considera norma o
regla social, pero a mí la palabra normal me suena a alguien o algo que no
quiere salirse de la habitual para pasar desapercibido y no resultar algo raro
ante los demás. Por ello creo que deberíamos admirar más a aquellas personas
que no les asusta ser diferentes, quieren serlo, y no mirarles como un bicho
raro, sino tratar de conocerles.
Lo que más nos puede diferenciar
entre nosotros a priori es nuestro estilo en la forma de vestir, a partir de
ahí nos hacemos una idea de cómo es la
otra persona, aunque a veces nos equivoquemos soberanamente. A lo que me
refiero con esto es que la primera impresión y la apariencia de una persona es
lo primero que observamos, y de ello
hacemos uso muchas veces para creer que no tenemos nada que ver con esa
persona, únicamente por el modo de vestir, lo cual es una pena. Puede que
estemos cerrando puertas a conocer a alguien
excepcional por el mero hecho de que su apariencia es totalmente opuesta
a la nuestra, por eso me encantaría vivir en un mundo en el que estuviéramos
dispuestos a conocer a personas de todo
tipo, cualquier nacionalidad o edad,
porque desde mi punto de vista los estereotipos actualmente son bastante
cerrados y muchas veces se quedan en prejuicios. Por ello otra vez quizá esté
hablando de miedo, miedo a lo diferente.
Incluso a veces ocurre con temas
controvertidos como tauromaquia, política o religión en los que personas se
niegan rotundamente a escuchar la opinión del otro, a debatir. Creo que una de
las características fundamentales de una persona rica intelectualmente es la
escucha, y por ello como mínimo tenemos que escuchar lo que nos demás nos
quieren decir y tratar de entenderles.Puedo llegar a entender que algunos
jóvenes tengan opiniones radicales a cerca de diversos temas, pero eso no
tienen que significar que no puedan escuchar la opinión del resto, ya que creo
que es una de las manera de abrir la mente y tener una visión más global de la
realidad.
De todas formas... ¿qué hay de
malo en tener miedo a algo? El miedo nos hace ser más fuertes, esforzarnos para
superar las adversidades y lo que nos asusta. Si todo en la vida nos pareciera
cómodo y alcanzable, nuestro nivel de esfuerzo sería siempre el mismo, en
cambio, al tener que hacer frente a nuevas situaciones y retos, nuestra actitud
cambia.Así que no tengamos miedo a tener miedo, y si alguien alguna vez os
pregunta si os asusta algo, pensad que no sois los únicos a los que les da
miedo algo.
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